Creencias limitantes sobre la energía femenina que debes soltar hoy

Creencias limitantes sobre la energía femenina que debes soltar hoy

Se habla muchísimo en internet sobre conectar con tu energía femenina. Pero siendo honestas, a veces el concepto se ha vuelto tan esotérico y confuso que pierde toda su utilidad práctica.

Especialmente cuando llegamos a nuestros 30s, con proyectos que levantar, equipos que gestionar y vidas aceleradas, la idea de sentarnos todo el día simplemente a ser y recibir suena a una fantasía desconectada de la realidad. Es hora de quitarle el filtro a la feminidad.

Conectar con tu energía femenina y tu centro de poder (tu Yoni) no es convertirte en una flor delicada ni evadir tus responsabilidades; es reclamar tu soberanía desde un lugar somático y psicológico. Para hacerlo, primero tenemos que desaprender.

 

Mito 1: La energía femenina significa ser pasiva y siempre complacer

Históricamente, nos vendieron la idea de que lo femenino es calladito, sumiso y siempre dispuesto a ceder. ¡Falso!

Es cierto que la energía femenina es receptiva, pero para poder recibir, necesitas un contenedor fuerte y seguro. Ese contenedor se construye con límites. No puedes conectar con el verdadero gozo si estás drenada emocionalmente por decirle que sí a todo el mundo menos a ti. El verdadero poder femenino sabe decir no sin una gota de culpa. Es una energía fiera, intuitiva, que sabe exactamente lo que quiere y no teme incomodar para proteger su paz.

Mito 2: Se trata de pura espiritualidad, prender incienso y vibrar alto

Ojo, tener tus rituales es hermoso. Ya sea que leas las cartas, sigas los ciclos de la luna, tengas un altar o medites, esas son herramientas valiosísimas de enfoque. Pero la verdadera magia requiere chamba interna.

Pensar que tu energía femenina se sana exclusivamente dándote un baño de sales o usando un cuarzo es evadir el trabajo psicológico real. La verdadera conexión ocurre cuando te atreves a observar tus sombras, cuestionar tus patrones de autosabotaje y reconectar físicamente con las sensaciones de tu cuerpo. Un enfoque antidelulu del autocuidado sabe que sanar no es solo pensar en positivo; es tener el valor de sentirlo todo, gestionar tus emociones y hacerte responsable de tu propio placer.

Mito 3: Está peleada con el éxito profesional y los negocios

Como mujeres profesionales que viven entre estrategias, embudos de venta y métricas, muchas veces sentimos que tenemos que ponernos una armadura hipermasculina para sobrevivir en el mundo laboral. Creemos que la vulnerabilidad y el enfoque en el placer son un estorbo para el crecimiento.

La realidad es otra: el placer es el mayor catalizador de la abundancia. Un sistema nervioso relajado y abierto al disfrute toma mejores decisiones estratégicas, es infinitamente más creativo y, lo más importante, es a prueba de burnout. Tu negocio o tu carrera no necesitan que trabajes 24/7 desde el estrés y la ansiedad; necesitan que lideres desde la claridad mental y la intuición afilada que solo te da el estar en sintonía contigo misma.

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Soltar estas creencias es el primer paso para construir una intimidad radical y profunda contigo. La energía femenina es terrenal, magnética y sumamente poderosa cuando la despojamos de tanto tabú y la aterrizamos en nuestro día a día.

Cuéntame en los comentarios: ¿Con cuál de estas tres creencias te habías estado peleando más últimamente? Te leo.

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¿Quién soy yo después de parir?

¿Quién soy yo después de parir?

La pregunta que muchas nos hemos hecho tras el nacimiento de bebé, es ¿En dónde estoy yo?, ¿En dónde me encuentro tras este nacimiento?, ¡¿Siento que no existo, será que yo no soy más yo?!
Cuando estamos embarazadas sobre todo del bebe, mucha de nuestra atención está puesta en el nacimiento, en vivir un embarazo sano, en estar flexibles, en las vitaminas, en el yoga prenatal, en el curso de preparación para el parto, y la lista sigue…

No es que esto este mal, pero ser madre no es sólo llegar con “éxito” al nacimiento. Comencemos con la vida intrauterina, ahí, donde todo ocurre de manera gloriosa y majestuosa, ahí donde nuestro ser alimenta otro ser, que siendo dos, seguimos siendo una.

Mis palabras intentan tocar mi propio proceso y compartir desde la compañía y escucha que he dado a otras madres en el puerperio (etapa después de nacimiento de los hijos), donde veo mujeres con una gama infinita de creación, me recuerdo a mí en ese estado de plena maternidad, en donde embarazadas, la creatividad no para y es que no es casual que la palabra lo diga todo, creatividad deriva del latín “creare” que significa: engendrar, producir, crear.

Nuestra capacidad creativa brota de manera natural en el embarazo, estamos co-creando la vida misma, ahí no hay dudas, el bebé crece, nuestro cuerpo sabe cómo hacerlo, ahora viene la parte en la que todas nos sentimos avasalladas, cuestionadas, ¿Qué hacemos con el bebé en brazos?

¿Qué lugar creativo tenemos cuando ha nacido nuestro bebé? ¿Por qué el puerperio es tan angustiante, por qué nos sentimos sobrepasadas al criar? Pero nadie nos dice nada, o tal vez hemos estado tan envueltas en el embarazo que no queríamos meternos en camisa de once varas. En una sociedad donde hemos aprendido a relacionarnos con el mundo externo y no con el mundo interno, el de las sensaciones, hay una extraña educación en donde sentir no está bien o tal vez no se nos ha mostrado el camino para sentirnos bien con sentir, y ser madres en gran medida es sentir y llega el momento del parto, ese momento para el que tanto nos “preparamos”, pero la maternidad no acaba ahí, la maternidad apenas comienza.

Algo que poco a poco he podido ir acomodando en mí, gracias también al acompañar a otras madres, es que el embarazo tiene un principio y un final, empieza en la gestación de la nueva vida y termina en su nacimiento, este es un dato claro y muy concreto, no hay marcha atrás, es un dato que de algún modo nos da cierto control, y del puerperio sólo sabemos que empieza cuando nace bebé y entonces viene el cero control, el gran vacío, ¿Cuándo acaba? ¿Después de la cuarentena? ¿En el destete? ¿Al dejar de colechar? ¿Después de los dos años, momento en que el bebé puede nombrarse a sí mismo? ¿ A los 7 años cuando los yoguis dicen que el aura del niño toma su propio lugar y color y deja de compartir el aura de su madre?

Hablando con madres de hijos de muchas edades incluso adultas, llegamos a la sensación de que el puerperio no acaba. Y es que una deja de estar embarazada, pero una vez que nace bebé jamás dejas de ser madre.

Y vuelvo a esa sensación de cuando recién han nacido nuestros bebés, esa sensación de no encontrarnos, una sensación que dura más que 40 días, muchas mamás me han dicho que se sienten presas, que se sienten estancadas, asfixiadas, etcétera. La pregunta de muchas también es, ¿En qué momento encuentro un lugar para mí?, a lo que respondo, ¿Hablas de esos espacios que tenías antes de ser madre?

Quisiera decirles mi verdad, siendo madre de una niña de casi 10 años y acompañando procesos de maternidad desde hace 9 años, me doy cuenta que esos espacios que antes de ser madre teníamos, así completos, sin fin al parecer, pues si dejan de existir, en algún momento podemos tomarnos un rato para ir con las amigas, para ir de compras, para escribir, leer, etcétera, pero esos espacios están llenos de sustancia materna y cuando lactamos lo sabemos muy bien, puede no estar el bebé presente físicamente, pero esa necesidad de criar, de maternar, de estar en contacto, no acaba, en algún momento hay que levantarnos y decir “voy con mi hij@”.

Al parecer, la angustia viene de una voz que dentro nos dice, “esa mujer ya no es más lo que soy”.

Y aquí nos enfrentamos al vacío, a vivir ese duelo de la mujer que se ha transformado, pues en toda transformación hay una muerte, un dejar ir, un profundo desapego, y la paradoja viene al estar viviendo, celebrando, gozando de la nueva vida que hemos dado a luz y a la vez estamos dejando ir, desapegándonos de la vieja vida  -nosotras antes de ser madres-. Y ahí envueltas en las aguas de la vida materna, abrazamos la nueva vida y soltamos aquello que ya no vive más, la mujer que fuimos ha dejado de ser hoy.

¿Pero entonces si ya no soy esa mujer, quién soy?  El proceso se convierte en una gran lucha, si intentamos salvar aquella imagen con la que nos identificamos tanto, sin darnos cuenta nos hemos creído la ilusión de que somos un nombre, una profesión, un título, una imagen ante el mundo.

En la Presencia Biodinámica (práctica que vivo y comparto), uno de sus regalos (o desdichas para el ego), es emprender el viaje de regreso a sí mismo, dejar ir esa imagen fija con la que nos hemos identificado tanto, soltar nuestra propia historia, es permitirnos SER NADA Y VIVIR, sentir el vacío de carecer de esa identificación que nos limita, si vivimos la maternidad como un espacio vacío en el que podemos ser nada, entonces la lucha para, y al parar la lucha el sufrimiento deja de sentirse.

Si al nacer madres, seguimos luchando por volver a ser las que éramos, no habrá espacio para dejar brotar esa mujer que desconocemos, esa mujer que va más allá de la profesión, del título, de las actividades que estábamos acostumbradas hacer, esa mujer que sin duda nos sorprenderá con su infinito poder creativo, tal y como nos sorprendió en el embarazo.

Al limitar nuestro poder creativo a la identificación de lo que éramos, seguramente batallaremos con un sin fin de luchas, que dan como resultado el sufrimiento de no poder recuperar lo que éramos.

Habría que preguntarnos, en dónde hemos entregado nuestro poder de crear, si la ilusión es que por ser madres no podemos SER , tal vez antes de ser madre ya habíamos dejado de ser nosotras mismas, de ser vida, luchando por defender una imagen limitada ante el mundo.

La ilusión es creer que al ser madres no tenemos espacios de creatividad, de ser esas mujeres que dan a luz sus proyectos. Si al convertirte en madre crees que no hay espacio para ser tú, tal vez es momento de preguntarte cuánto poder has entregado a la identificación de una imagen fija.

La maternidad para mí ha sido una oportunidad, un camino de regreso a mí misma que me invita a recordar que no soy un nombre, un título, una actividad “x”, me ha traído al origen mismo de la creatividad, el espacio vacío, desde donde sentir es crear, ser madre es la oportunidad en cada segundo a ser creativas, para con nosotras mismas y con el ser que criamos creando.

Te invito a parar, detenerte un momento como una práctica continua y darte cuenta que no eres sólo eso que crees, que esa mujer que ya no existe, no hay que rescatarla, hay que permitirle crearse día a día, eso ha pasado a lo largo de nuestra vida, sólo que ahora con bebé en brazos, con ese tiempo de bebé en el que todo tiene un ritmo distinto, se nota un poco más, nos lo subraya digámoslo así.

Miremos el puerperio como una oportunidad, un lugar para entrar en contacto con nuestro verdadero SER-SENTIR, con la verdad profunda de nuestra existencia, el AMOR. Sin etiquetas, sin títulos, dejémonos sentir, sentir esta nueva mujer madre, sentir sin prejuicios, sin falsas identidades, sólo sentir, sentir, sentir.












Prenatal con perspectiva de género

Prenatal con perspectiva de género

Cada vez lo siento más necesario, los cursos, talleres, clases prenatales y post-natales deben incluir en su planteamiento la perspectiva de género.

Prenatal con perspectiva de género.

Es urgente acompañar a las familias tomando en cuenta los privilegios y desventajas de cada rol, es urgente que desde el embarazo revisemos afectos y vínculos, por qué es real, cuando nace bebé la pareja entra en crisis, esa crisis es por qué la administración de tareas , afectos, recursos, por nombra algunos, necesitan revisarse y resulta que muchas veces no esperábamos que así fuese, no queremos dejar privilegios.

Hay que dejar claros varios puntos, entre ellos, el por qué de la importancia de cuidado y sostén del cuerpo de la madre, es importante aclarar que por más que el compañero esté comprometido y presente, el cuerpo de la mujer es el que vivirá la parte mas intensa física y emocionalmente de la experiencia de gestar, parir y sostener la vida de los bebés, los cuidados y la escucha que requiere antes del nacimiento es fundamental, y para el posparto ni se diga, pero también apreciar y escuchar los procesos de la paternidad, permitir el espacio en el que los varones expresen sus propias vivencias, sus miedos, sus necesidades corporales y de cuidado, al ser la maternidad y la paternidad procesos tan corporales y sexuales (por que lo son, pues para concebir bebés los órganos sexuales se ven involucrados por solo nombrar la parte más básica de la situación) , también la actividad sexual se va a ver atravesada, los deseos de las madres se transforman, pero también los de los padres, entender que una madre necesita mucho sostén colectivo, que el padre no puede cubrir todas las necesidades afectivas que requiere la madre, que no da la vida para cubrir tooooodo, economía, afectos, amistad, pareja, compañerismo, y hasta terapia, pero tampoco la madre puede cubrir esas diversas facetas de la vida, eso no tendría por que ser antes de parir hijos pues la administración de afectos es vital, y después de que nace un bebé las abundancias y carencias afectivas se detonan de sobremanera.

Para muchas mujeres en el posparto su deseo sexual se ve disminuido por una cantidad de procesos hormonales y de nuevas dinámicas , el cansancio es parte del tema, y muchos varones se sienten abandonados en esta área, entender que las sexualidades se transforman con la experiencia materna y paterna es parte de observar también las construcciones de género, mirar los cuentos que nos han contado respecto al cariño y su relación con la sexualidad, reflexionar sobre los contratos de género en nuestras maternidades y paternidades permiten que podamos generar nuevos acuerdos, espacios en blanco desde donde imaginar otras formas de relacionarnos, priorizar el cuidado de la nueva vida incluyendo la nueva familia que ha nacido, replantear nuestras prioridades, entender que cada cuerpo tiene necesidades diferentes incluyendo el de los bebés, que los padres se involucren en el cuidado no como ayuda si no como parte de sus elecciones adultas, como parte del compañerismo con la mujer con quien han decidido formar una familia, procurar el bienestar de la madre es procurar el sano sostén del bebé en la etapa tan sensible que es el puerperio (después de que nace bebé).

La perspectiva de género nos permite darnos cuenta y mirar desde la madurez que cada miembro de la familia es importante, que sus necesidades son diversas e igual de importantes, pero sobre todo visibiliza las maternidades, con sus complejidades y diversidades, visibiliza el trabajo que las mujeres realizamos al maternar, pero también permite identificar las tareas domésticas y de crianza  para que no solo las madres nos ocupemos de ellas.

Es urgente hacer concilios en donde los varones necesitarán identificar sus privilegios, cuestionarlos y  prescindir de ellos para procurar bienestar, que las madres y los padres dejemos de  infantilizarnos y que las violencias invisibles y visibles no protagonicen las experiencias maternas y paternas.
Las madres no podemos seguir cubriendo dobles jornadas laborales, o que el trabajo del hogar se siga mirando como no trabajo, y que además tengamos que “cumplir sexualmente”  cuando física, mental y/o emocionalmente no nos sentimos listas.

Todo esto sazonado por  chantajes emocionales de abandono.

La maternidad y la paternidad son experiencias intensas, ambas son importantes, pero es vital que a los varones se les informe y conscientice sobre los procesos que viven sus compañeras al ser madres, acompañarlos a conocer el poderoso mundo del cuerpo de una mujer que se hace madre es sembrar luz, paz, cariño, ternura por los cuerpos de donde nace la humanidad, nutrir la conciencia de los varones ante el proceso materno es vital para que puedan comprender la importancia del cuidado de los cuerpos de sus compañeras, motivar la complicidad en esa pareja para que se geste, se da a luz, se críe, se nutra, se acompañe tal vez desde un lugar que no lo habían hecho antes.

Aprender del amor con el covid

Aprender del amor con el covid

Y el bichito visitó mi cuerpo

Si algo me trajo este momento fue la confianza en la humanidad en mi humanidad, volver a sentir el cuerpo, conectar con su impulso sagrado qué pulsa con la alegría pero también con la pausa, con el bienestar y el cuidado, con una infección qué lo pone a bailar distinto.

Me contagie, miedo? si, cuando tuve los resultados positivos y mi cuerpo ya no tenía síntomas (jajajajaja la mente es muy cabrona). Síntomas? 3 días de gripa (el cuerpo es sabio), crisis? una gran crisis emocional y mental. Estaba por hacer mi mudanza de ciudad, la casa semi empacada y el nuevo ciclo escolar de mi hija a punto de empezar y la vida nos puso pausa, antes de salir de la ciudad de México había que parar.

Con diagnóstico positivo han fallecido amigxs, familia, conocidxs, recibir el positivo para mi y mi marido, fue duro, angustiante, y algo dentro estaba en una profunda paz, llevaba meses con mucha ansiedad y prisa y el bichito este me dió la oportunidad de parar. En medio de esos días de eterna pausa, les escribí algo a todxs, una carta de amor al mundo, a la gente conocida y desconocida, una carta a la vida, letras que me ayudaron a volver a confiar y también a dejar ir lo que ya es obsoleto en mi vida (antigua casa, algunas cosas de mi trabajo, creencias, “amistades”, etc.).

Les comparto lo que les escribí esa noche que mi cuerpo me dijo gracias por parar y me permitió unas horas de lucidez para atender el afuera.

Voy a escribir más por aquí, aveces el instagram va tan rápido (y me gusta) pero la pausa de la escritura larga y el poder tener un archivo me recuerda que escribir y compartirlo es algo que gozo mucho, y no tiene que ver con likes, o corazones digitales, si no con nuestros corazones, los del cuerpo, y cómo se conectan cuando nos sentimos por medio de las letras.

Tantos cariños, estoy volviendo suavecito, agradezco tanto su cariño, su amor y su paciencia.

Intentaré ir subiendo los protocolos herbales y naturales que me ayudaron a pasar de forma muy saludable el contagio. .

Una carta de amor al mundo:

Cuánto bien le hace al mundo, cuánto bien le hace a mi propio mundo, a mi proceso, ver a gente cumpliendo su sueño y siendo feliz en esos instantes, cultivando plenitud expandida, cuando veo a alguien tomando su lugar en la rueda de la vida, sirviendo sirviéndose, poniendo a su servicio sus dones para su propio goce, y resonando en más corazones.

Aquí en un cuerpo que enferma y eso también es vida, te comparto mis ojos para volar, te comparto mi aliento para soñar, te comparto mi canto para escribir una nueva historia, te comparto mi canción, la música que soy para llover y palpitar la música de la vida, te comparto un fractal de mi fuego y juntes creamos un himno, una oda a la existencia, qué serían de mis caricias sin otro cuerpo, bailamos en el flujo del río, nuestras raíces comulgan con la sabiduría de esta tierra, semillas que cantan y sueñan, sueño que soy semilla, sueños qué son semilla, el llamado del agua, el llamado de una tierra que sueña el cielo aquí en ella, somos las nubes que se convierten en rosas, transformándose con la sangre que ha alimentado a la humanidad. Humanidad con nueva música que se encarna en tu lengua, la lengua que que con su saliva recorre la historia de un cuerpo, nacer de la vagina de la tierra. Nuestra hermosa tierra, hermana, madre hija y abuela, las manos de la fe dibujando nuevos caminos con caricias que son los besos de las manos.

Nuestras manosHermanos que son diada, curanderas, manos de magia, de la señora que prepara el maíz, de la madre que limpia la cara de su hijo, los hijos y las hijas de la vida, engarzados, somos garzas qué sueñan cuando vuelan, volamos con el canto del cielo. Una tierra que sueña el cielo en ella. La compartimos, te comparto el fuego que nace de mi ombligo.

Estoy renaciendo, recordando la sabiduría de la nueva vida, la tierra me sigue invitando a danzar aquí con ella, estoy viva.

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Los días de encierro, de sentir el virus en mi cuerpo aún sin síntomas, me llevaron a reflexiones de mucha compasión, sentía la oportunidad de reconciliarme, de abrir el corazón, la oportunidad de aprender más del amor, de regresar al mundo renacida, con un nuevo enfoque, con otras formas de tratar a las personas, creo que el virus nos ha cambiado la vida a todas las personas, podemos cerrar el corazón ante todo lo que está pasando, o abrirlo más y honrar la vida, cada quien a su forma, pero qué elegimos? ahí está el punto, el virus ha cerrado las puertas de las casas, pero que no nos cierre las puertas del corazón, al final tod@s sólo queremos sentir amor.

 

Lo saludable de llorar.

Lo saludable de llorar.

Quienes nos dedicamos a acompañar procesos corporales, necesitamos entender las respuestas bioquímicas de los procesos fisiológicos, en este caso el llanto para mi ha sido uno de los grandes centros de estudio de mis investigaciones intelectuales y corporales. Primero, por que siempre fui muy “chillona” y juzgada por eso y segundo por que he notado que cuando la gente llora, podemos avanzar a espacios en sus procesos de sanación, espacios que no se tocan sin el llanto.

Hablemos un poco del llanto y su proceso bioquímico. El cuerpo es inteligente, sabe recuperarse, sanarse y darse equilibrio, pero qué pasa cuando nos vamos alejando de esta sabiduría innata?

Pasa que por falsos y malos entendidos sobre los procesos emocionales vamos bloqueando nuestra naturaleza saludable, bloquear el llanto, no permitirnos sentir “mal” tiene grandes repercusiones.

El llanto es una parte importante del ciclo de relajación del estrés. Cuando lloramos como respuesta a un estrés emocional, descargamos energía, reducimos la tensión, reducimos nuestra presión arterial, y expulsamos las hormonas del estrés (los neurotransmisores) de nuestro cuerpo a través de las lágrimas, restaurando así nuestro equilibrio fisiológico.

Hay estudios que demuestran la presencia ciertas sustancias como la hormona ACTH en las lágrimas producidas por un evento emocional. Es posible que el llanto emocional ayude a reducir un exceso de ACTH y otras sustancias que se acumulan en el cuerpo a continuación de un suceso estresante como la presencia de catecalominas en el llanto (ejemplos de catecalominas son epinefrina y norepinefrina).

Estas sustancias son los intermediarios químicos del sistema nervioso simpático que estimula el corazón para acelerarlo, incrementa la presión sanguínea y el flujo de sangre a los músculos. La expulsión de estas sustancias a través del llanto ayudaría a reducir la enervación del sistema nervioso simpático durante el estrés. Estos y otros neurotransmisores regulan nuestros estados de ánimo y determinan si nos sentimos felices o deprimidos. Algunos psiquiatras piensan que los traumas de la infancia pueden causar desordenes en los sistemas neurotransmisores. Es muy probable que el llanto juegue un papel crucial en restaurar un balance beneficioso de estas sustancias químicas, y reducir así los síntomas de depresión o ansiedad sin la necesidad de utilizar drogas.

Llorar como acto de bondad y salud con nosotras mismas.

Llorar hasta que el veneno salgaLlorar para abrir de nuevo el corazónLlorar por que estás vivaLlorar sin razón ni justificaciónLlorar por dolor y por amorLlorar como pausaLlorar como tormenta, como aguanieve, llorar chipichipi..Llorar para reverdecerLlorar el regalo de sentirLlorar yo orarSer oración sagrada de agua..A la mierda

A la mierda la gente que me pide que pare de llorar.A la mierda la gente que quiso y quiere detener mi llanto.A la mierda la gente que dice no es para tanto, no pasa nada.A la mierda quienes me dijeron que llorar es drama.A la mierda la gente que no sabe que hacer con su dolor cuando mi dolor está expuesto..Libertad

Cuando siento y soy yo la que siento y soy dueña de mi.

Cuando alguien más siente y no me opongo.

Cuando podemos sentir sin sentir juicio..

Tristeza

Que no se va a ir, llega y se instala por plazos indeterminados, nada que hacer, intentar correrla, mejor no, mientras más la he rechazado más se acomoda en mi cama, así que tristeza, venga quédate aquí, no te apapacho tampoco te rechazo.

Que tu presencia hace agua en este desierto que se convierte en bosque..Lila.Con dedicatoria especial para mis amigas con las que puedo llorar, ser y sentir sin prisa y sin ansiedad, sin temor y sin juicios.Las que han estado tejiendo bonito el hilo de la vida..Las amo amigas, red, sostén y soporte, valientes que tocan su dolor y me acompañan en el mío..De la serie. 100 formas de decirte adiós, un texto sobre la muerte, el duelo y los adioses. (está escrito, son poemas que yo escribí y cartas, pero no sé si un día lo publique completo).